Herencias con menores: ¿qué ocurre cuando el heredero es menor de edad?

Herencias con menores: ¿qué ocurre cuando el heredero es menor de edad?

heredero menor de edad

Las herencias son un aspecto crucial de la planificación financiera y patrimonial, y cuando se trata de menores de edad, la importancia de una estrategia bien elaborada se vuelve aún más evidente. 

En este artículo exploraremos las dudas más comunes en este tipo de situaciones  y cómo el asesoramiento legal es la mejor herramienta para asegurar el bienestar de los menores involucrados en estos procesos tan delicados.

¿Puede heredar un menor de edad?

Desde el punto de vista legal, la ley reconoce sin lugar a dudas el derecho de los menores a heredar. Este derecho se extiende a la recepción de bienes, propiedades y activos que forman parte de la herencia de un familiar fallecido.

No obstante, aunque sabemos que un menor de edad no es una persona incapacitada, su capacidad de actuación legal para administrar de manera autónoma los bienes heredados sí que se encuentra limitada, lo que añade una capa adicional de complejidad al proceso.

Por ello, cuando un menor se encuentra en esta situación, se activa un proceso para designar a un tutor legal que supervise y gestione la herencia en su nombre. Este tutor asumirá la responsabilidad de tomar decisiones en beneficio del menor y, hasta su mayoría de edad, debe asegurar que los bienes heredados se administren de manera prudente y que los intereses del heredero se protejan adecuadamente.

¿Quién designa al tutor legal?

El proceso para la asignación del tutor varía significativamente dependiendo de la presencia o ausencia de un testamento. Veamos qué ocurre en cada una de las situaciones:

a. Existencia de testamento

La presencia de un testamento que incluya disposiciones claras y específicas proporciona una guía valiosa para el proceso. La designación explícita y directa de un tutor en el testamento es particularmente beneficiosa, ya que reduce la incertidumbre y minimiza el margen de interpretación.

El proceso se inicia con la identificación del tutor designado, que asume la responsabilidad legal de velar por los intereses del menor y de gestionar la herencia de manera conforme a las instrucciones establecidas en el testamento. La validez de esta designación se verifica legalmente, asegurando que el tutor propuesto cumpla con los requisitos legales y esté capacitado para asumir esta responsabilidad.

b. Ausencia de testamento

Sin embargo, la ausencia de testamento o la falta de claridad en sus disposiciones hace que entren en juego procedimientos legales específicos para designar al tutor que pueden complicar el proceso.

En este sentido, la ley considera varios factores al elegir al tutor, priorizando:

  • la relación de parentesco
  • la idoneidad y capacidad del tutor para asumir las responsabilidades inherentes
  • y el interés superior del menor

En estos casos es fundamental contar con asesoramiento legal para garantizar que la designación del tutor sea coherente con las necesidades y el bienestar del heredero.

Una vez designado el tutor, se establece un sistema de monitoreo continuo para asegurar que cumpla con sus responsabilidades. Las autoridades legales pueden revisar periódicamente la situación y tomar medidas si surge alguna preocupación sobre el desempeño del tutor.

¿Cuándo se produce un conflicto de intereses?

Los conflictos de intereses pueden surgir en situaciones donde varios familiares desean asumir la tutela del menor o cuando hay disputas sobre la distribución de los bienes heredados.

Centrándonos en el segundo caso, una de las situaciones más comunes es que al fallecer uno de los progenitores, el otro conserve la patria potestad del menor. El conflicto puede surgir cuando el viudo o viuda modifica la valoración de los bienes heredados en su beneficio personal.

Estos conflictos deben manejarse con sensibilidad y con el objetivo de salvaguardar los mejores intereses del menor. La mediación legal o incluso la intervención judicial del Fiscal de Menores pueden ser necesarias para resolver disputas de manera justa y equitativa.

No obstante, es importante aclarar que cuando la legítima del menor sea respetada, no habrá conflicto de intereses  y no se exigirá la figura del defensor judicial.

¿Y si el menor es llamado a heredar y sus padres viven?

En estas circunstancias, generalmente son los padres los primeros en recibir la herencia en nombre del menor. No obstante, es crucial abordar la gestión de la herencia de manera que se salvaguarden los intereses del hijo sin menoscabar los derechos y responsabilidades de los padres.

Por ello, una solución práctica y eficiente en estos casos es la implementación de un fideicomiso que permita establecer un administrador de confianza, independiente de los padres, para manejar y gestionar los bienes heredados.

Aunque los padres sigan siendo los tutores legales del menor, el administrador del fideicomiso asume la responsabilidad de asegurar una administración transparente y responsable de la herencia.

Esta medida tiene varias ventajas significativas. En primer lugar, proporciona una capa adicional de protección para los bienes heredados del menor, garantizando que se utilicen de manera efectiva y en su mejor interés. Además, evita posibles conflictos de intereses que podrían surgir entre los padres y la administración de la herencia.

Gestionar una herencia cuando involucra a menores de edad presenta desafíos que van más allá de la mera distribución de bienes. Ante la complejidad de estas situaciones, la orientación de un despacho de abogados especializado en herencias se vuelve esencial para asegurar un proceso legal claro y justo para los menores involucrados.

Nuestros abogados para herencias en Salamanca cuentan con un profundo conocimiento de las leyes y regulaciones aplicables en estos casos. Contacta con nosotros y cuéntanos tu caso.

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